Candelario
La villa de Candelario se escalona en la ladera de la sierra de su mismo nombre, lo que hace inevitable que su entramado callejero sea complicado, con las calles principales en el sentido de la pendiente y las calles y callejas secundarias transversales a las anteriores. Esta falta de horizontalidad confiere a sus rincones un sabor y una estética especial y, en consecuencia, el paseo por el interior de su casco urbano es cansado, pero siempre relajante y placentero.
Esta estética tan especial y el hecho de ser uno de los núcleos mejor conservados de la provincia le mereció la declaración en 1975 de Conjunto Histórico-Artístico. Sus callejas estrechas y empedradas son recorridas por sus conocidas regaderas —canales de agua cristalina recogida de las nieves de su sierra— con curvas y recovecos que sorprenden al visitante que se adentra en ellas.
Qué ver en Candelario
- Casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico (1975)
- Regaderas: red de canales de agua de nieve que recorre las calles
- Arquitectura serrana: casas de piedra y madera características de la Sierra de Béjar
- Chacinería tradicional: productos ibéricos elaborados en obradores locales
- Iglesia de San Miguel: templo del siglo XVI en la plaza mayor
Cómo llegar
A 7 km del hotel por la carretera local. Desde Béjar, tomar la SA-220 hacia el sur durante 6 km. Parking disponible a la entrada del pueblo; el casco histórico es peatonal.
Gastronomía
Candelario es conocido por sus embutidos y productos del cerdo ibérico: chorizo, morcilla, lomo y jamón. Los obradores familiares mantienen las recetas tradicionales de la sierra.